Consorcio Nacional de los Pueblos del Tambor y el Bombo

UNESCO ha reconocido al Consorcio de los Pueblos del Tambor y del Bombo como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

L'Alcora

L'Alcora; Castellón

L’ALCORA, CERÁMICA Y MUCHO MÁS

A los pies del parque Natural del Penyagolosa y a tan solo 20 kilómetros de la costa mediterránea, l’Alcora se presenta como la puerta de entrada y capital de la comarca de l’Alcalatén, un territorio donde la historia, la cerámica y la naturaleza se unen para dar forma a un destino con esencia propia.

Con un entorno lleno de contrastes, atesora un valioso patrimonio que testimonia el paso de las civilizaciones y proyecta su identidad hacia el futuro.

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Tierra cerámica

La historia de l’Alcora está moldeada por el barro. La cerámica ha marcado su desarrollo, su paisaje y su idiosincrasia, y ha proyectado su nombre al mundo.

Los primeros talleres se remontan a la época andalusí (siglo VIII), cuando el municipio ya destacaba como uno de los pocos centros productivos del levante peninsular.

El punto de inflexión llegó con la Real Fábrica de Loza y Porcelana del Conde de Aranda, fundada en 1727, considerada la primera fábrica cerámica moderna de España. En sus instalaciones se elaboró una de las mejores cerámicas de Europa del siglo XVIII. Este conjunto histórico, actualmente en proceso de rehabilitación y puesta en valor, convirtió a l’Alcora en un referente mundial y en precursora de la industria azulejera castellonense, motor económico de la provincia.

Las piezas alcorinas se convirtieron, entre los siglos XIX y XX, en objeto de deseo para coleccionistas y museos internacionales, desde París hasta Nueva York. Hoy están presentes en entidades tan destacadas como la Hispanic Society o el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, el Museu del Disseny de Barcelona o el Museu de Belles Arts de Castelló, entre otros.

 

Y, por supuesto, en el Museu de Ceràmica de l’Alcora, uno de los más relevantes del panorama cerámico nacional, donde, además de las creaciones de la Real Fábrica, se puede descubrir la tradición alfarera local y admirar las obras más vanguardistas de todo el mundo, dentro de una de las mejores colecciones de cerámica contemporánea de Europa. Cada dos años, el museo acoge el Concurso Internacional de Cerámica, un evento que reúne a más de 300 artistas de más de 50 países y reafirma la proyección global de la localidad.

La cerámica ha dejado en la población una profunda huella, presente en su arquitectura, sus calles, sus costumbres, sus tradiciones y sus paisajes; en la vida cotidiana y en la forma de entender su entorno.

En la actualidad, l’Alcora es también un referente por ser uno de los principales núcleos de la industria cerámica, heredera de aquel esplendoroso pasado.

Tradición e innovación conviven y mantienen viva la esencia de lo que fue -y sigue siendo- la cuna de la cerámica castellonense.

Destino de historia, naturaleza y tradiciones

L’Alcora es sinónimo de cerámica, pero también es mucho más. Tanto para los amantes de la naturaleza, el patrimonio o la buena mesa, el municipio ofrece una amplia variedad de propuestas para disfrutar por cuenta propia o en visita organizada: deporte de aventura, rutas urbanas y por el término municipal, parajes naturales llenos de encanto y rincones cargados de historia.

Patrimonio y monumentos

Cada etapa de la historia ha dejado su huella. L’Alcora conserva un patrimonio rico y diverso, que abarca desde el poblado ibérico de Montmirà y las Termas Romanas de Santa, hasta emblemas como el Castell de l’Alcalatén.

Sus ermitas -San Salvador, el Calvario, San Cristóbal, San Vicente, San Miguel, San Joaquín y Santa Ana-, la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, las iglesias de San Francisco y la Sangre, la Font Nova y la Torre del Repés, entre otros, conforman un legado que invita a viajar por el tiempo y a descubrir la esencia y riqueza cultural de la población.

En el casco antiguo podemos encontrar las principales señas de identidad de su pasado arquitectónico y cerámico. Entrando por el paseo de Baix la Vila se puede disfrutar de una de las más bellas vistas de l’Alcora. Accediendo a través del portal de Verdera, encontramos estampas evocadoras: la Reixa de la Vila, con la visión lejana del castillo y la ermita de San Salvador; el antiguo Ayuntamiento, que es la actual Casa de la Música; la iglesia de la Asunción, con elementos góticos y renacentistas en la fachada lateral; la Capilla de Marco, con portada y azulejería del Conde de Aranda; y el Portal de Marco, por donde se sale del antiguo recinto amurallado.

Rutas y parajes

Conocer l’Alcora a través de sus rutas señalizadas es toda una experiencia para los sentidos. A lo largo de sus senderos se descubren paisajes, vistas panorámicas y elementos históricos y etnológicos interpretados, que permiten al visitante adentrarse en una gran variedad de entornos casi desconocidos.

El término municipal alberga espacios de gran belleza, como las pedanías de  Araia y la Foia, el embalse de l’Alcora, el pantano de María Cristina o el paraje natural de San Vicente, ideales para disfrutar del senderismo, la escalada o los deportes de aventura.

La oferta de itinerarios es amplia y variada:  Ruta de la Cerámica, Ruta de los Murales Cerámicos, Ruta del Patrimonio, Ruta de las Ermitas, Un Paseo alrededor de l’Alcora, Ruta Natural del Patrimonio Industrial, Ruta del Patrimonio Industrial Cerámico, Ruta Caminos de la Metalurgia o la Ruta Paleontológica de Araia, entre otras.

Caminar por l’Alcora es recorrer un paisaje donde la naturaleza, la historia y la identidad se funden: un territorio que se disfruta paso a paso.

Gastronomía

Entre el mar y la montaña, la cocina de l’Alcora combina la esencia mediterránea con los sabores del interior. Esa doble influencia se refleja en una gastronomía variada y llena de matices: paellas y arroces, guisos tradicionales, carnes, pescados y platos de cuchara que se transmiten de generación en generación.

En el calendario culinario alcorino hay recetas que marcan cada época del año. En Navidad, el arroz con pelotas ocupa un lugar especial en las mesas; durante la Cuaresma, la olleta de dijuni y la olleta de cardets evocan la cocina de vigilia.

En las fiestas más señaladas, los sabores también se celebran: el prim de San Antonio, el rotllo del Lunes de Pascua, la mona, principalmente el Día de la Dobla o las panaes de San Vicente, con su mezcla de carne magra, espinacas, longaniza, huevo duro y piñones, son parte inseparable del alma festiva de l’Alcora.

El otoño trae dulces tradicionales como las figues albardaes y el mostillo, herencia de los tiempos en que la villa producía vino. Y entre todos los postres, destaca la coca fullà, elaborada con agua, harina, aceite, azúcar y limón; una receta sencilla que, al doblar la masa una y otra vez, crea su característica textura ligera y crujiente.

Las Fiestas del Cristo tienen también su emblema gastronómico: el caracol. Cada bar y restaurante lo prepara con su propio toque, pero todos comparten una base común: una salsa o picaeta con guindilla, hierbas aromáticas -el romero es la estrella-, jamón, tocino, chorizo, almendra, tomate y algún secreto bien guardado.

En definitiva, sabores que hablan del paisaje, de la memoria y de la gente.

La Semana Santa de l’Alcora, documentada ya en el siglo XVI, es una de las más destacadas y singulares de la provincia.

Actualmente existen cuatro cofradías: la Cofradía del Dulce Nombre y Purísima Sangre de Jesús (fundada en el s. XVI); la Hermandad del Santísimo Cristo del Calvario (fundada en 1975); la Cofradía de nuestro Padre Jesús el Nazareno (fundada en 1980, toma el relevo de los Caballeros del Santo Sepulcro de 1949); y la Cofradía Virgen de los Dolores (fundada en 1982 para tomar el relevo de las antiguas mayorales de la Virgen).

En 2004 se creó la Asociación Cultural l’Alcora Tambor, que agrupa a los tamborileros de las cuatro cofradías y representa el toque del tambor y el bombo de todos los alcorinos.

Las procesiones en l’Alcora comienzan el Viernes de Dolores (previo a la Semana Santa) y continúan con la Procesión de las Palmas (Domingo de Ramos), el Traslado del Nazareno (Miércoles Santo) y la Procesión del Silencio (Jueves Santo). El Viernes Santo se vive con especial intensidad, con la  Rompida de la Hora (12:00 h), la Procesión de las Caídas (19:00 h), la Bajada de Cristo del Calvario (20:00 h) y el Santo Entierro (22:00 h). La Procesión del Encuentro (Domingo de Gloria o de Pascua) pone el broche final a una Semana Santa llena de fervor y tradición.

El sonido del tambor y el bombo

Cada año, la Semana Santa alcorina gana más adeptos, y en ello tiene mucho que ver el sonido inconfundible de los tambores y bombos, pioneros en la Comunidad Valenciana.

L’Alcora es la única localidad de la provincia de Castellón y, junto con Alzira, una de las dos únicas de la Comunidad Valenciana que forman parte del Consorcio Nacional de Pueblos del Tambor y el Bombo de España. Cada año, esta entidad organiza las Jornadas Nacionales o “Tamborrada Nacional”, de las que l’Alcora ha sido sede en 3 ocasiones: 1991, 2001 y 2012.

La Rompida de la Hora

Un acto que trasciende las fronteras alcorinas y sitúa a la capital de l’Alcalatén en el mapa mundial del patrimonio cultural es la Rompida de la Hora, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, junto con otras destacadas tamborradas de España. Además, cuenta con las distinciones de Fiesta de Interés Turístico Autonómico y Bien de Interés Cultural.

L’Alcora abrió el camino con una Rompida de la Hora pionera en la provincia de Castellón y en toda la Comunitat Valenciana.

Desde 1991, año de su primera edición, cada Viernes Santo, en la plaza España, a las 12 del mediodía, l’Alcora “se rompe” con la fuerza de cientos de bombos y tambores tocando al unísono, en una manifestación sonora del dolor por la muerte de Cristo.

Cada año, una personalidad del ámbito político, social, cultural o deportivo es invitada a dar comienzo al evento.

Tras los cuatro toques iniciales, el silencio se quiebra por completo y da paso al rugir de los tambores y bombos, que hacen vibrar la localidad durante una hora. Un acto que contagia una emoción especial a todo aquel que se acerca hasta l’Alcora a vivirlo y sentirlo en primera persona.

 

Fiestas y tradiciones

L’Alcora cuenta con un singular y atractivo calendario festivo. A lo largo del año  se celebran eventos de todo tipo, lo que hace que la acogida al visitante sea siempre especial. Desde las más tradicionales y autóctonas, heredadas de siglos pasados, ​​hasta las más recientes, surgidas con los nuevos tiempos.

San Antonio Abad, con la Matxà y la Rècua Arriera; las celebraciones de Semana Santa y Pascua, con la Rompida de la Hora y la Festa del Rotllo, eventos declarados de interés turístico; la Peregrinación por las Ermitas; la Romería de San Vicente y la Mocadorà; los Ninots de San Cristóbal; las Fiestas del Cristo, la Fira del Mussol, las jornadas Al-Qura Medieval o el canto de l’Albà, son solo algunos de los muchos motivos para acercarse hasta la capital de l’Alcalatén y disfrutar de estas fechas señaladas.

Cada celebración, grande o pequeña, mantiene viva la identidad de l’Alcora y el carácter acogedor de su gente. Fiestas que no solo se celebran, sino que se sienten.

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