Consorcio Nacional de los Pueblos del Tambor y el Bombo
UNESCO ha reconocido al Consorcio de los Pueblos del Tambor y del Bombo como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
La presencia del hombre en la Comarca del Río Mula se remonta al Paleolítico con numerosos yacimientos posteriores de diferentes culturas. El mundo ibérico tiene como exponente paradigmático El Cigarralejo, compuesto por poblado, necrópolis y santuario. Su Museo Monográfico reúne la mejor colección de cerámica y armamento ibérico existente en el mundo.
De época romana, se conocen varias «villae» diseminadas por todo el término, siendo los dos yacimientos más importantes los de Villaricos y La Almagra.
Durante la dominación musulmana, su importancia queda señalada por su denominación de Madina por los autores del siglo XII-XIII, apareciendo en las crónicas como una de las dos ciudades más importantes del reino junto con Orihuela.
En 1244, el infante Alfonso, futuro rey Sabio, conquista la plaza por asedio y el tratado de Alcaraz confirmará la soberanía castellana.
A finales del siglo XIV, Mula ya es el corazón de la nueva oligarquía triunfante con los Fajardo a la cabeza. Tras la caída del reino de Granada el reino de Murcia pierde su carácter fronterizo y crece la población y la economía.
El siglo XVI supone el despegue de la villa, Mula rompe sus murallas y crece hacia el sur. El castillo de los Vélez se construye en 1524 y el propio Marqués de los Vélez también construye su enorme palacio y el edificio de la Audiencia en la Plaza del Ayuntamiento.
En el siglo XVII se edificará el actual Ayuntamiento y, en el XVIII se completará el conjunto con la construcción del Pósito. Sin embargo, el siglo XIX será nefasto, las malas cosechas, las grandes epidemias, la desamortización y el saqueo de los franceses en 1812, sumen al pueblo en la pobreza. A comienzos del siglo XX, la creación del Embalse de la Cierva permitió el cambio del cultivo tradicional de vid y olivo por los cítricos. En 1982, con la aprobación del Plan General de Ordenación Urbana, comienza la expansión de la población hacia la zona del ensanche.
Mula, desde 1981, está declarada Conjunto Histórico-Artístico de carácter Nacional. Invitado quedas a esta tierra en la que nobles damas, temibles bandoleros, ilustres frailes, poderosos marqueses, piadosas monjas e indolentes pecheros han tejido a lo largo de los siglos una rica y apasionante historia que sabemos te sorprenderá cuando la descubras, ya sea en Semana Santa o encualquier otro de los 365 días del año.
Entre sus platos típicos destacan los Arroces, las Gachasmigas, las Talvinas, y los variados Potajes. La naranja y el limón constituyen la base de su producción agrícola.
Miércoles, Jueves y Viernes Santo, a la caída de la tarde; Jueves Santo de madrugada; y, en la mañana del Domingo de Resurrección; las esculturas de destacados seguidores de la escuela de Francisco Salzillo, o de nuevos imagineros apadrinados por el mecenazgo de recientes cofradías, se mezclan con la luz, el color y la suave temperatura de la temprana primavera.
Pero antes de que la cera de las velas haya goteado las empinadas calles con la primera procesión, Mula ya ha escuchado el peculiar sonido de su Semana Santa. «La Noche de Los Tambores» es lafiesta más singular que tiene lugar en Mula a lo largo de todo el calendario. El Martes Santo a las 12 de la noche, una corneta señala el momento en el que a los miles de tamboristas, reunidos en la Plaza del Ayuntamiento y vestidos con túnicas negras, les es «permitido» hacer sonar las pieles de sus tambores. Ininterrumpidamente y hasta las 4 de la tarde del Miércoles Santo, la ensordecedora música acallará cualquier otro atisbo de sonido provenga de donde provenga. El Viernes Santo desde la mañana y el Domingo de Resurrección desde el mediodía vuelve a repetirse el episodio dentro de los horarios que el Bando de la Alcaldía establece y difunde antes del comienzo de la Semana Santa.
El origen de esta singular fiesta, declarada de Interés Turístico Regional, parece que distaba mucho de rendir fidelidad al recogimiento de la Semana Santa divulgado por los poderes eclesiásticos y la burguesía. Las ordenanzas municipales recogen, al menos desde mediados del siglo XIX, recomendaciones para el «buen comportamiento» de los habitantes de la Villa y prohibiciones expresas de «andar por las calles con tambores» si no es dentro de las procesiones y con permiso de la autoridad.
Tras el controvertido nacimiento del toque del tambor en Mula, llegaron los continuos impedimentos que los tamboristas encontraron a lo largo de los siglos XIX y XX. Todas estas trabas puestas a la ensordecedora protesta, encabezadas por el Ayuntamiento y la Iglesia, no tuvieron otra consecuencia que una recalcitrante reafirmación de la original costumbre.
Con la llegada de la democracia, los tambores comenzaron a tener el respaldo de las autoridades, que vieron en esta costumbre una fiesta original y que ofrecía un carácter distintivo al municipio. Esto ayudó considerablemente a que en 1990 fuese reconocida como Fiesta de Interés Turístico Regional por las instituciones.
Martes Santo
Desde las doce de la noche hasta las cuatro de la tarde del miércoles.
Viernes Santo
Desde las ocho de la mañana hasta las cuatro de la tarde.
Domingo de Resurrección
Desde las doce del mediodía hasta las ocho de la tarde.
Mayo
San Isidro: Su actividad más llamativa es un desfile de carrozas por las calles de la población. También se celebran una procesión, un mercadillo de artesanía y una concentración de peñas huertanas.
Fecha: Segundo Sábado de Mayo.
Septiembre
Fiestas Patronales: Se celebran en honor a San Felipe, Nuestra Señora del Carmen y el Niño del Balate. Se celebran diversas actividades como una romería, conciertos y visitas teatralizada.
Fecha: Del 19 al 25 de Septiembre.
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